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Feria Internacional del vino ecológico

CONSEJO REGULADOR

El consejo Regulador es un Organismo descentralizado del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino y está integrado por viticultores, elaboradores y por representantes de las Comunidades Autónomas de la “Región del Cava” y del Ministerio.

Sus antecedentes se remontan a 1959 cuando se establecieron las Normas de Comercio de los Vinos Espumosos y asificados, donde surge por primera vez la mención CAVA. Posteriormente la Orden del Ministerio de Agricultura de 23 de abril de 1969 reglamenta los vinos espumosos y gasificados, quedando reconocida como designación propia para los espumosos elaborados por el sistema “clásico de fermentación en botella y envejecimiento en cava”, permitiendo así “caracterizar sus productos con la denominación CAVA”. Esta definición sirvió como base para denominar el nombre del producto.

Con la adquisición del Cava de la categoría de v.e.c.p.r.d., se promulgó por Orden de 14 de noviembre de 1991 el Reglamento del Cava y de su Consejo Regulador.

Fue en 1972 cuando con la promulgación de la Orden Ministerial de 27 de julio, se constituyó el Consejo Regulador de los Vinos Espumosos con un funcionamiento equiparable al de las Denominaciones de Origen. Con esta disposición el Cava queda sujeto a normativa propia, en cuanto a su elaboración, producción y comercialización.

La adhesión de España a la U.E. significó la equiparación de los vinos con D.O a vinos de máxima categoría (v.c.p.r.d.). Antes del Tratado de Adhesión, el Cava era la única denominación específica española que disponía de una estructura propia, idéntica a la de las Denominaciones de Origen; la diferencia estribaba en la delimitación de la zona y por esta razón a principios de 1986 se estableció la “Región del Cava”, que delimitaba su zona de producción. De esta forma el Cava queda protegido ante la U.E. y reconocido como vino espumoso de calidad producido en una región determinada (v.e.c.p.r.d.)

DISTINTIVOS DE CONTROL

Las características de los cavas dependerán de las distintas combinaciones varietales y de añadas así como de los diferentes períodos de crianza.

Para ostentar la calificación de Gran Reserva, los cavas son sometidos a especiales controles de calidad, realizándose entre otros, exámenes organolépticos y analíticos.

La indicación “Gran Reserva” solamente podrá emplearse en la presentación de los tipos “Brut Nature”, “Extra Brut” y “Brut, cuya crianza no sea inferior a treinta meses y se haya llevado a cabo dentro de la misma bodega. En la etiqueta deberá constar de forma obligatoria la indicación Gran Reserva y el año de la cosecha. En este sentido, el Cava es el único vino espumoso que puede ostentar esta distinción.

  • Cava: crianza mínima de 9 meses
  • Cava reserva: crianza mínima de 15 meses
  • Cava gran reserva: crianza mínima de 30 meses

 

HISTORIA

El origen del Cava se asocia al esplendor de la viticultura catalana de mediados del S.XIX. Los estudios de microbiología de Louis Pasteur aplicados al vino supusieron el control de la segunda fermentación en botella, y el descubrimiento del corcho permitió impedir la pérdida de las burbujas producidas en el vino. Nació así el método tradicional o champenoise.

En este s. XIX, varias familias de Sant Sadurní d'Anoia, comienzan la investigación de esta nueva técnica de elaboración aplicada a los cultivos de la zona, fruto de sus estudios y ensayos, vinculados al prestigioso Instituto Agrícola Catalán San Isidro. Se crea de esta forma el Cava con una identidad propia diferente de cualquier otro vino espumoso de calidad.

En el año 1872, en el municipio de Sant Sadurní d’Anoia se elaboran las primeras botellas de Cava siguiendo el método tradicional de segunda fermentación en botella. Se inicia así su elaboración y la villa se convierte en la capital neurálgica del Cava.

En los años 20, el CAVA se afianza en el mercado español llegando su gran crecimiento en los 60 y su consolidación internacional en los años 80. Actualmente es uno de los sectores vitivinícolas más dinámicos y prósperos de la viticultura “esencialmente catalana” con una producción que ha superado los 220 millones de botellas al año que llegan a consumidores de todo el mundo.

 

ZONA DE PRODUCCIÓN

La “Región del Cava” está comprendida por un total de 159 municipios de las provincias de Barcelona (63), Tarragona (52), Lleida (12), Girona (5), La Rioja (18), Álava (3), Zaragoza (2), Navarra (2), Valencia (1) y Badajoz (1), que en su conjunto forman la zona de producción delimitada del Cava y, por tanto, son los únicos con plena capacidad legal para producir este tipo de vino espumoso y comercializarlo bajo este nombre.

Es el municipio de Sant Sadurní d’Anoia el núcleo y origen de esta región, el motor que impulsa y le da vida. Su espíritu no es tan solo un territorio, un espacio, sino que significa la tradición, un estilo de elaborar, un entusiasmo singular en la proyección, una fe ciega en la calidad del producto y en la difusión de esta bebida tan especial.

 

VARIEDADES DE UVA

Chardonnay: Consigue vinos muy aromáticos, con cuerpo y elevada acidez. Es de cultivo delicado por su brotación precoz y su sensibilidad a las heladas y la primera en vendimiarse a mediados de agosto.

Garnacha tinta: Es una variedad de uva tinta de racimo medio compacto con granos de piel fina y pulpa jugosa que ofrece vinos equilibrados, aromatizados y de moderada acidez.

Macabeo: Variedad tradicional de racimos grandes y compactos y piel fina que le da cierta fragilidad que a pesar de su sensibilidad, es resistente a las heladas de primavera y origina un vino equilibrado en acidez y delicado aroma.

Malvasía: De racimos medios, granos pequeños y regulares que tienen un color amarillo y cogen en la maduración tonalidades rojizas. Da vinos con estructura, frescos, de buena composición aromática que gana complejidad con su crianza.

Monastrell: A pesar de ser la variedad con la que se inició el CAVA su cultivo actualmente es meramente testimonial. El tamaño de su racimo es pequeño, compacto, uniforme, de color intenso azulado, produce vinos con cuerpo y de graduación mediana-alta.

Parellada: Aporta un aroma floral y sutil con racimos de buen tamaño de granos grandes. Es la última variedad en recolectarse y posee una cepa que se adapta bien a las zonas altas y que produce vinos suaves y de moderada graduación.

Pinot Noir:Los racimos son pequeños, cilíndricos y compactos, lo que los hace sensibles a las enfermedades. La brotación es precoz e igual que a la Chardonnay y le afectan las heladas de primavera. Se cultiva preferentemente en zonas altas y de clima más frio y sus vinos son de expresión aromática y con cuerpo.

Trepat: Variedad de brotación temprana y vendimia tardía, vigorosa, con granos de piel gruesa de tamaño grande y que produce vinos base rosados de graduación alcohólica moderada y equilibrada acidez.

Xarel.lo: Variedad autóctona de racimos medianos, no muy compactos que debido a su acidez total y estructura es la de más personalidad. Se caracteriza por el grosor de la piel del grano de uva que la hace resistente a las enfermedades y por la producción de vinos con cuerpo y buena acidez.

 

EL VIÑEDO

El Cava nace de la radical transformación del viñedo derivado de la invasión de la filoxera.

Las propiedades y características del Cava se originan gracias a los suelos de sus viñas, a las variedades de uva utilizadas y también a la climatología.

El cultivo de la vid abarca desde el litoral mediterráneo hasta las zonas más altas, alrededor de 800 metros de altitud. Sin embargo, es en la zona central, a una altitud de 200 a 300 metros, donde se sitúa la mayor superficie de viñedo.

El clima es mediterráneo, soleado y luminoso, de inviernos suaves y veranos no excesivamente calurosos.

Todo ello junto, a una moderada pluviometría repartida a lo largo de todo el año, produce un microclima óptimo para el cultivo de la viña y la maduración de la uva.

LA VENDIMIA

Desde mediados de agosto hasta finales de octubre se lleva a cabo la vendimia. La uva se transporta a las bodegas en cajas de 25 a 30 Kg. o en remolques de acero inoxidable.

Los vinos obtenidos de las distintas variedades los combina el enólogo en las proporciones que considera idóneas en función de la caracterización de sus productos.

ELABORACIÓN

El nivel de calidad que ha alcanzado el Cava, comienza en el viñedo. La recolección de la uva, su acondicionamiento y el transporte hasta las bodegas de elaboración, se efectúa con todo cuidado y con la máxima celeridad para que el tiempo transcurrido entre la recolección y la obtención del mosto sea el mínimo posible.

Al llegar la uva a la bodega se comienza el proceso de elaboración del vino base, con la extracción del mosto por un prensado suave, que permite la obtención de mostos de gran calidad.

Seguidamente estos mostos se clarifican, comenzando el proceso de fermentación con levaduras seleccionadas y riguroso control de temperaturas a fin de aprovechar al máximo los aromas propios de las diferentes variedades, cada una de las cuales se vinifica separadamente.

Concluida la vinificación, los técnicos determinan la proporción de cada tipo y variedad que conformará el “cupage” que dará origen a los diferentes cavas. Los vinos de diferentes variedades, se complementan para dar como resultado un vino con personalidad propia que definirá las características de cada marca elaboradora.

 

DESCUBRA EL CAVA

Los cavas se clasifican en función de su contenido en azúcares, desde el brut nature al dulce. La diversidad es amplia, según los azúcares añadidos.

*Brut Nature: 0-3 gramos por litro.

Extra Brut: hasta 6 gramos de azúcar por litro.

Brut: hasta 12 gramos.

Extra Seco: entre 12 y 17 gramos de azúcar.

Seco: entre 17 y 32 gramos.

Semi Seco: entre 32 y 50 gramos.

Dulce: más de 50 gramos de azúcar por litro.

* Únicamente podrá emplearse en el caso de que no se añada azúcares después del degüelle

 

ETIQUETA

Etiqueta y Contraetiqueta

Una vez cerrada la botella con el tapón de corcho definitivo, capsulada y etiquetada, está preparada  para salir al mercado y ser consumida.

Al leer con atención la etiqueta que viste un CAVA, se puede distinguir fácilmente, qué producto vamos a degustar, conoceremos su crianza, contenido en azúcares, año de la cosecha, etc. En definitiva, su perfil y su linaje.

La etiqueta: Nos proporciona las siguientes indicaciones:

  • la denominación Cava
  • la marca
  • el tipo de producto: brut nature...
  • período de crianza: reserva y gran reserva
  • las particularidades: Cosecha propia, añada, rosado, etc.

La contraetiqueta: Nos aporta información sobre las variedades de uva, fecha de degüelle, nota de cata y otras sugerencias.

No se debe olvidar nunca identificar en la presentación de un Cava el distintivo de control numerado expedido por el Consejo Regulador.

Las indicaciones obligatorias deberán mostrarse agrupadas en un mismo campo visual.

No obstante, el número de lote y el término ‘contiene sulfitos’ podrán figurar fuera del campo visual de las otras indicaciones obligatorias.

Indicaciones obligatorias en el etiquetado del CAVA

La categoría y la designación del producto, deberán imprimirse con medidas mínimas de 4 mm. de altura, con trazos y forma que destaquen del fondo de la etiqueta.

No se permite ningún calificativo a la denominación Cava.

 

Degustación

El CAVA es un vino imprescindible en los acontecimientos solemnes, pero también un vino para disfrutar en cualquier momento

La Temperatura de servicio:

Degustar el cava a la temperatura apropiada es uno de los secretos para disfrutarlo plenamente. El cava debe servirse entre los 5º y los 8º, siendo los jóvenes y ligeros los que se deberán servirse más fríos.

Se recomienda enfriar el Cava durante unas horas en el frigorífico o bien durante unos 30 minutos en un recipiente con agua y hielo. Es conveniente evitar el congelador ya que un violento cambio de temperatura puede perjudicar las virtudes de un producto tan cuidado.

La copa:

La copa escogida debe permitirnos disfrutar de su color, aroma sutil y del tamaño y rosario de sus burbujas.

Debemos escoger una copa de cristal fino y transparente, aflautada o en forma de tulipa, evitando la copa ancha que hace que los aromas se desprendan con demasiada rapidez.

El servicio:

El Cava es un vino delicado que debe descorcharse con suavidad para evitar una pérdida de vino y espuma. A la hora de servirlo, debemos mantener la botella ligeramente inclinada dejando resbalar lentamente el líquido por la pared de la copa, que nunca llenaremos más de 2/3 de su capacidad para  evitar que el vino pierda su temperatura óptima.

La Cata

Joven

Suave, fresco y afrutado es muy agradable en boca y resulta ligero y gustoso gracias al buen equilibrio entre acidez y riqueza de aromas. De color paja con destellos verdosos y haciendo honor a su singularidad, mantiene su espíritu vivo, ligero y refrescante que nos evoca su origen: la fruta en todo su esplendor.

Reserva

Vivo, brillante y equilibrado. Los reservas reposan un mínimo de 15 meses en la penumbra y la profundidad de las silenciosas galerías subterráneas. Esta notable crianza proporciona a este Cava un toque inconfundible de fruta madura. Su color amarillo pálido denota la excelencia de que disfrutan los reservas. Simbolizan la tradición y el legado de la historia del Cava. Una exquisitez para los paladares más exigentes.

Gran Reserva

Paciencia que recompensa. Más de 30 meses de una meticulosa crianza en sus cavas lo convierten en un vino único entre todos, al que se reserva esta categoría especial. De color dorado pálido, con una burbuja pequeña perfectamente integrada, sabor intenso y aromas con matices tostados. Se elabora solamente en los tipos bruts y muestra una gran personalidad. El Gran Reserva es el Cava en su esencia.

Rosado

Frescor y exuberancia. Monastrell, Garnacha tinta, Pinot noir y Trepat son las cuatro variedades que le aportan su singularidad cromática. Siguiendo el mismo método de elaboración, se trata de un Cava más aromático, goloso y ligero, con un color que evoca agradables recuerdos de frutas rojas a nuestro paladar. Es el ejemplo más tangible de la modernidad del Cava.

Gastronomía

El Cava, es el vino que acompaña todos los platos de una comida, ya sea de fiesta o sencilla. Del marisco a los postres, pasando por los tradicionales asados, siempre existe un tipo de Cava adecuado para acompañarlos.

Un Cava brut, a la temperatura adecuada, es ideal para acompañar cualquier aperitivo, bien sea unos canapés, un jamón, quesos, unas ostras o frutos secos.

El pescado, el marisco, los arroces, en general los entrantes, reclaman un Cava Brut o Brut Reserva, afrutado, con un punto de acidez estimulante y fresco.

Para los asados, las carnes, la volatería y en general las viandas condimentadas y de preparación laboriosa elegiremos un Cava Brut Nature Gran Reserva, con más cuerpo y amplitud para acompañar estos platos consistentes, sin perder su personalidad.

Para la repostería escogeremos un Cava Semiseco o Dulce, de cierta edad, complemento ideal de los postres por unir suavidad y frescor.

Ni que decir tiene que cualquier tipo de fruta casa perfectamente con un Cava bien sea blanco o rosado.

La versatilidad del Cava tolera una buena asociación con platos de difícil combinación.
La riqueza de aromas de las diferentes clases de cavas blancos y rosados permite que siempre
exista un Cava ideal para cualquier plato.

El Cava es el vino de todas las horas y para todas las ocasiones

 


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