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Feria Internacional del vino ecológico

VARIEDAD AUTÓCTONA: “LA VERDEJO”

El carácter Rueda está definido por tres elementos: la uva Verdejo, autóctona de la zona, los suelos cascajosos y el clima continental.

La uva Verdejo habita desde hace siglos en la Denominación de Origen Rueda. Su procedencia, aun no teniendo testimonios escritos de ello, se cree que puede coincidir con el reinado de Alfonso VI (siglo XI). En esa época se repobló la cuenca del Duero con cántabros, mozárabes y vascones, siendo los mozárabes los que con mayor probabilidad trajeron la variedad Verdejo a España.

Podemos acercarnos al vino blanco indicando que el sabor y aroma de la Verdejo tiene matices de hierba de monte bajo, con toques afrutados y una excelente acidez. El extracto, factor de personalidad de los grandes vinos blancos, es perceptible por su volumen y su característico toque amargoso que proyecta en boca un destello de originalidad, acompañado de una gran expresión frutal. Son vinos de gran armonía, cuyo recuerdo tras el paso por boca invitan a seguir con la degustación.

El Clima

La D.O. Rueda se sitúa entre los 700 y 800 metros sobre el nivel del mar, con tierras llanas pero altas, que soportan inviernos muy largos y fríos, primaveras cortas con heladas tardías y veranos calurosos y secos, sólo alterados por inoportunas tormentas. Por este motivo las cepas se ven obligadas a buscar sus recursos hídricos en lo más hondo del subsuelo, más que en otras zonas de Europa.

La vegetación brota tardíamente, con podas hasta el mes de marzo incluso abril. Las lluvias son escasas alcanzando unos mínimos de 300 litros y unos máximos de 500 litros anuales.

En otros tiempos, al final del invierno se realizaba una excava alrededor de la cepa para concentrar el agua de la primavera. A comienzos del verano, se hacía un “cobijo” acumulando de nuevo la tierra en torno a la cepa y enterrándola muchas veces hasta la mitad para protegerla de la evaporación estival. Actualmente, la mejora del cultivo y la incorporación del goteo, compensa estas labores imposibles de poner en práctica hoy en día.

Por otra parte, la diferencia de temperaturas entre el día y la noche, es el secreto del equilibrio entre el azúcar que la uva gana con el sol y la acidez que no pierde durante la fresca nocturnidad. La insolación llega a las 2.600 horas anuales que resultarían excesivas si no fuera por la maduración tardía de la uva.

Por su latitud, la zona de Rueda queda enclavada en el ámbito mediterráneo. Sin embargo, por su altitud, se determina que es de influencia continental.

El Suelo

La D. O. Rueda se ubica en el sector central de la depresión que forma el río Duero, constituyendo una altiplanicie de suaves relieves y vertientes sometidas a los vientos atlánticos. Amplias terrazas dilúviales y aluviales en los márgenes del Duero y de sus afluentes Adaja, Trabancos y Zapardiel.   Tierras pardas, ricas en calcio y magnesio, de fácil laboreo y pedregosas con una buena aireación y drenaje y afloraciones calizas en las cotas más altas de las ondulaciones. Permeables y sanas, su textura varía de arenolimosa a limosa.

El pH. de sus tierras oscila ente el 7 y el 8. Este sustrato geológico ha evolucionado en superficie hacia suelos pardos sobre depósitos alóctonos pedregosos, dando lugar a los típicos terrenos “cascajosos” en los que se asientan los mejores viñedos de la D.O. Rueda.

 

VARIEDADES DE VID

Variedades BLANCAS

La D.O. Rueda es una de las pocas regiones vinícolas europeas especializadas en la elaboración de vino blanco y en el desarrollo y la protección de su variedad autóctona: la Verdejo.

La fuerte personalidad de la Verdejo, la unión de otras variedades, así como un viñedo que ha aprendido a sobrevivir a la dureza de su entorno, casi hostil, entregando al vino lo mejor de sí mismo, configuran el perfil de los vinos blancos de Rueda.

Verdejo

De hoja pequeña -media, pentagonal, seno peciolar medio, poco abierto en lira, envés glabro, nervios y peciolo con densidad de pelos nula o muy baja. Con racimo mediano, de pedúnculo muy corto y Bayas medianas, generalmente esféricas o elípticas cortas y sus pepitas suelen ser algo grandes, destacando al trasluz cuando se observa la uva.

Sauvignon Blanc

Originaria del Loira francés, hizo acto de presencia en los años 70. Añade un componente floral con aromas frutas de la pasión y de pomelo, frente al toque pedernal de la Sauvignon del Loira, diferencias debido principalmente a la mayor cantidad de horas de sol si lo comparamos con el Loira y Burdeos. No obstante, tienen en común el periodo vegetativo corto, que en la zona francesa se debe a la latitud septentrional y en la castellana a la altitud. Con hoja pequeña, pentagonal, racimos pequeños y compactos y bayas elípctica ancha y madura antes que las demás. La D.O. Rueda es pionera en la adopción de esta variedad francesa, lo que le aporta un carácter moderno e internacional a esta comarca.

Viura

Con su reputación riojana, inició a cultivarse en la década de los 50, época donde el modelo clásico del blanco pasaba por la barrica de madera. Esta variedad ponía el toque aristocrático de vino de mesa castellano, ya que eran tiempos en los que las virtudes de la Verdejo estaban aún por descubrir y se cultivaba a la vez, en los extremos de generoso y popular. Esta cepa llamada Macabeo en Cataluña, posee hoja media -grande pentagonal, de envés arañoso y velludo. Con racimos de medios a grandes y bayas muy esféricas de zumo agridulce y que maduran más lentamente. Se usa en los vinos blancos del Tipo “Rueda”, junto con la variedad Verdejo, a los que aporta mayor ligereza y un punto de acidez.

Palomino Fino

En los años 30, empieza a plantarse en la zona la variedad Palomino Fino, origen de los vinos generosos de flor, con mayor rendimiento que otras variedades y capaz de dar vinos parecidos a los de Jerez, muy demandados por aquel entonces. Así se convierte en la variedad mayoritaria de la comarca de Medina por aquella época (el C.R.D.O. Rueda no permite nuevas plantaciones de esta variedad, ya que por su carácter neutro no aporta las características necesarias para la elaboración de los vinos de calidad actuales). Con hojas medias-grandes, racimos medios-grandes y fruto de tamaño mayor que la Verdejo. Sus bayas son doradas y pruinosas. El Consejo Regulador de la D.O. Rueda ya no permite nuevas plantaciones de esta variedad.

 

Variedades TINTAS

La Denominación de Origen Rueda, región de reconocido prestigio por sus vinos blancos además elabora vinos tintos.

Históricamente esta región ha contado con viñedos de uvas tintas, sobre todo antes de producirse la devastadora plaga de Filoxera a finales del siglo XIX, que fue la responsable de la práctica total desaparición del viñedo tinto y que permitió la absoluta dominancia del viñedo blanco.

La D.O. Rueda ampara en su Reglamento, desde el 5 de agosto de 2.008, la elaboración de vinos tintos y rosados en sus distintas categorías de jóvenes, crianza, reserva y gran reserva, con gran predominio de la variedad tempranillo, conocida también en la región como tinto fino o tinto del país. Las variedades autorizadas para la elaboración han demostrado su perfecta adaptación a la zona, así como sus cualidades para la elaboración de vinos de calidad.

Tempranillo

Su racimo es medio-grande, con forma cilíndrica, compacto y con alas, sus bayas son esféricas de tamaño pequeño, color azul-negro y pulpa blanda y su hoja es grande de forma pentagonal, haz verde oscuro, casi negro y envés afelpado.

Cabernet Sauvignon

Con racimo pequeño, de forma cilíndrica, compacto y a veces alado, sus bayas son esféricas de tamaño pequeño, color azul negro muy oscuro y sabor ligeramente herbáceo y las hojas medianas de forma orbicular-pentagonal con senos muy pronunciados.

Merlot

Su racimo es de tamaño medio, con forma cónica larga y poco compacto, su baya es elíptica-ancha, de tamaño medio, color azul oscuro y sensible al corrimiento y sus hojas son de grandes a medianas con forma pentagonal, haz verde oscuro y envés arañoso.

Garnacha

Con racimo medio, de forma tronco piramidal, muy compacto y alado, su baya esférica de tamaño medio, color violeta oscuro, de pulpa con mucho jugo e incoloro y sus hojas son medianas de forma pentagonal con senos laterales muy poco marcados.

 

LOS VINOS

Elaboración

A finales de los años 70 el vino blanco de Rueda era un vino gustoso, suave, cálido, con algunas notas rústicas. Como vino de lujo estaba el Dorado, memoria del blanco generoso del Siglo de Oro, considerado el vino de la Corte en la época de los Reyes Católicos.

El gusto del vino rancio es el atributo que le dio renombre, cuya culminación fue una Orden Real de 1.911 en la que se declaraba al vino “Tierra de Medina” como un vino especial “similares a los de Jerez y Málaga”.

El vino antiguo de Rueda fue el primero que se valoró más caro cuanto más viejo. La mayor parte de los vinos se vendían jóvenes, inclusive los vinos de Jerez, que hasta el siglo XVIII salían de los puertos gaditanos recién fermentados camino de su destino inglés. Ciertos documentos del siglo XVI distinguen el vino “trasañejo” (muy viejo) del “añejo” (más de un año), en tanto que al vino nuevo se le llamaba “mosto”.

Raíces ancestrales

Durante los siglos XVII y XVIII y en la época medieval, las uvas, rebosantes de azúcar y portadoras de unas levaduras potentes, se llevaban a los lagares más cercanos a través de los “coritos”, obreros vendimiadores que transportaban la uva arropada en sacas sujetas a la frente con correajes de cuero.

Una vez la uva llegaba a la bodega, pasaba a los estrujadores de rodillo – que se accionaban a mano mediante movimientos giratorios – donde se estrujaba. El siguiente paso correspondía a la tolva de la estrujadora. En ese momento, y a discreción, se agregaba el espajuelo o sulfato de yeso.

El fruto permanecía así 24 horas, después de las cuales pasaba a una prensa de considerables proporciones conocida como “prensa de Alaejos”, donde la uva permanecía escurriéndose otras 24 horas, obteniéndose así un mosto clarísimo.

Las fermentaciones eran largas y frías, facilitadas por el frescor de las profundas bodegas, a veinte metros bajo tierra. Como ayuda a la fermentación, se usaba yeso y una práctica curiosa que consistía en el golpeo con un palo de madera los aros de las cubas con la finalidad de romper el equilibrio del carbónico.

Las clarificaciones se llevaban a cabo con la adición de arcillas o sangre, normalmente de toro o buey. La claridad o limpieza del vino se verificaba a través de un curioso procedimiento donde intervenía una pluma de gallina, cuyo cañón taponaba el pequeñísimo orificio de la cuba. Al retirar la pluma se permitía el paso de un chorro finísimo de vino que dejaba ver el grado de clarificación. El vino ya estaba listo para su venta y consumo.

Nuevos tiempos

Los tiempos han cambiado. Los factores de procedencia y origen priman actualmente sobre la graduación y los tiempos de envejecimiento.

La vendimia se efectúa en el momento justo de maduración de la uva, factor clave para la elaboración. La mecanización de la vendimia permite evitar las oxidaciones de los mostos de manera que gran parte de la uva se vendimia por la noche, sin la presencia de luz solar, catalizador de la oxidación de los mostos, lo que permite que la uva entre en las bodegas a temperaturas bajas, de 10-15 °C, frente a las temperaturas diurnas, de 24-28ªC del mes de septiembre.

Las fermentaciones se realizan en depósitos de acero inoxidables con temperatura controlada, criomaceradores en determinadas ocasiones y filtros de vacío que limpian el mosto sin descarnarlo de los nutrientes necesarios para las levaduras. De inmediato el vino queda limpio y pálido gracias a los filtrados de mosto previo y a las rápidas decantaciones por frío.

A los tres meses el vino toma un color ligeramente amarillo con un matiz verdoso de juventud, con un aroma y paladar afrutado y fresco. Este es el momento clave del embotellado del vino blanco tipo “Rueda Verdejo” que en la actualidad es la imagen más conocida de Rueda: vino de la cosecha, sin crianza y fruto de la más completa asepsia, resultado de la aplicación de las últimas tecnologías, donde la variedad Verdejo es capaz de mostrar sus mejores aromas primarios, potentes y elegantes.

Otro ejemplo de estos “nuevos tiempos” y con el ánimo de aportar al mercado otra posibilidad en la gama de nuestros vinos blancos, es la Fermentación en Barrica que llevan acabo ciertas bodegas de la D.O. Rueda. Presentan unos vinos de gran calidad y amplios en sensaciones, donde los toques de vainilla y tostado, propios de la madera, se mezclan en perfecta armonía con los aromas frutales y de heno típicos de la Verdejo, variedad con gran estructura y personalidad capaz de aguantar esta estancia en barricas sin perder el equilibrio aromático y que demuestra la gran amplitud de sensaciones que, junto a la tecnología y el buen hacer de nuestras bodegas, brinda al consumidor.

 

CALIDAD Y TIPICIDAD

La Denominación de Origen Rueda fue reconocida el 12 de enero de 1.980 por orden del Ministerio de Agricultura, siendo la primera Denominación de Origen reconocida en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, después de varios años trabajando por el reconocimiento y protección de su variedad autóctona: la Verdejo.

La Denominación de Origen Rueda dispone de unos medios naturales muy favorables para la producción de vinos de alta calidad, siendo una región especializada en la elaboración de vinos blancos, de amplio reconocimiento internacional. También, desde el 5 de agosto de 2.008 los vinos tintos y rosados se encuentran amparados por la Denominación de Origen Rueda, fecha en la que se publicó el actual reglamento de la D.O. Rueda en el Boletín Oficial de Castilla y León.

La zona de producción amparada por la D.O. Rueda se encuentra ubicada en la Comunidad de Castilla y León y está integrada por 74 municipios, de los cuales 53 se sitúan al sur de la provincia de Valladolid, 4 al norte de Ávila y 17 al oeste de Segovia. En Valladolid: Aguasal, Alaejos, Alcazarén, Almenara de Adaja, Ataquines, Bobadilla del Campo, Bocigas, Brahojos de Medina, Carpio, Castrejón, Castronuño, Cervillego de la Cruz, El Campillo, Fresno el Viejo, Fuente el Sol, Fuente Olmedo, Gomeznarro, Hornillos, La Seca, La Zarza, Llano de Olmedo, Lomoviejo, Matapozuelos, Medina del Campo, Mojados, Moraleja de las Panaderas, Muriel de Zapardiel, Nava del Rey, Nueva Villa de las Torres, Olmedo, Pollos, Pozal de Gallinas, Pozaldez, Puras, Ramiro, Rodilana, Rubí de Bracamonte, Rueda, Salvador de Zapardiel, San Pablo de la Moraleja, San Vicente del Palacio, Serrada, Sieteiglesias de Trabancos, Tordesillas, Torrecilla de la Abadesa, Torrecilla de la Orden, Torrecilla del Valle, Valdestillas, Velascálvaro, Ventosa de la Cuesta, Villafranca de Duero, Villanueva de Duero y Villaverde de Medina. En Ávila: Blasconuño de Matacabras, Madrigal de las Altas Torres, Órbita (polígonos catastrales 1, 2, 4 y 5) y Palacios de Goda (polígonos catastrales 14, 17, 18, 19 y 22). En Segovia, Aldeanueva del Codonal, Aldehuela del Codonal, Bernuy de Coca, Codorniz, Donhierro, Fuente de Santa Cruz, Juarros de Voltoya, Montejo de Arévalo, Montuenga, Moraleja de Coca, Nava de la Asunción, Nieva, Rapariegos, San Cristobal de la Vega, Santiuste de San Juan Bautista, Tolocirio y Villagonzalo de Coca.

Las distintas variedades de uva cultivadas están repartidas de manera irregular por los diferentes términos municipales que conforman la D. O. Rueda. Sin embargo, el viñedo alcanza su mayor concentración e intensidad en los términos municipales de La Seca, Rueda y Serrada. Es el viñedo de la variedad Verdejo el que mayor superficie ocupa.

 

Contraetiquetas.

La contraetiqueta es el sello de identidad que garantiza al consumidor la procedencia del producto y la superación de los parámetros de calidad establecidos mediante un riguroso control que recoge en su Reglamento el Consejo Regulador.

La Denominación Origen Rueda cuenta con distintos tipos de contraetiquetas para que el consumidor pueda diferenciar sus vinos. En el etiquetado de los vinos de la Denominación Origen Rueda, es obligatorio indicar del año de la cosecha (excepto para los generosos y espumosos), lo que permite que el consumidor pueda conocer en todo momento, la añada del vino que está consumiendo.

Cada contraetiqueta lleva un número y una serie para evitar posibles falsificaciones y controlar los volúmenes de vino existentes con relación a cada partida de vino calificado. Asimismo, se han diseñado contraetiquetas específicas para botellas de 37,5 cl. con la finalidad de evitar la utilización indebida de las mismas. La contraetiqueta, permite a los Servicios Técnicos conocer la partida de origen del vino, pudiendo seguir la trazabilidad del producto e identificando su origen.

 

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